El reglamento sobre protección de secretos comerciales publicado por la Administración Estatal de Regulación del Mercado el 24 de febrero de este año entró en vigor el 1 de junio, reemplazando la norma anterior de 1995, vigente durante casi tres décadas. Los artículos se han ampliado de 12 a 31, lo que constituye la mayor revisión del sistema de protección de secretos comerciales de China desde 1995. El cambio central de la nueva normativa es la inclusión explícita, por primera vez, de datos, algoritmos, programas informáticos y códigos en la categoría de «información técnica» para su protección legal —un área donde la legislación china presentaba un vacío evidente hasta ahora. La nueva normativa también incorpora los resultados fallidos del proceso de I+D (resultados de investigación negativos) al ámbito de protección, y establece requisitos de confidencialidad más estrictos para el trabajo remoto y la colaboración empresarial transfronteriza. Además, añade una vía de recurso administrativo independiente del litigio judicial, ofreciendo a las empresas un camino más rápido para la defensa de sus derechos. Según informó CCTV, es la primera vez que la ley china protege estos activos digitales como secretos propietarios.
Según informó Bloomberg, la promulgación de la nueva normativa es una de las diversas medidas adoptadas por Pekín para reforzar el secreto tecnológico y prevenir filtraciones en el contexto de la creciente competencia estratégica entre China y Estados Unidos. La fecha de entrada en vigor de la nueva normativa coincide en gran medida con la del <Reglamento del Consejo de Estado sobre Inversión en el Extranjero>, que también entró en vigor el 1 de junio y prohíbe expresamente la transferencia al extranjero de tecnología controlada a través de medios indirectos como la formación de personal transfronterizo. Ambas normativas conforman la actualización más reciente del sistema de control tecnológico bidireccional interno y externo de China. Analistas señalan que la inclusión de algoritmos de IA y conjuntos de datos como secretos comerciales proporcionará una base legal más sólida para futuras revisiones de fusiones y adquisiciones transfronterizas que involucren activos nacionales de IA, así como para intervenciones en la movilidad de personal.