Según informó Bloomberg el 26 de mayo de 2026, China ha ampliado los controles de viajes al extranjero — anteriormente aplicables únicamente a empresas estatales y sectores vinculados a la defensa — a los principales expertos en inteligencia artificial de grandes compañías del sector privado. Los afectados en empresas como Alibaba, DeepSeek, Moonshot AI y ByteDance ahora deben obtener autorización gubernamental antes de viajar; en algunos casos, incluso se les exige entregar sus pasaportes. Estas restricciones se aplican a quienes trabajan en investigaciones de IA consideradas estratégicas para los intereses nacionales, independientemente de su rango jerárquico oficial.
Esta medida se interpreta como un intento por evitar la fuga de tecnología y talento, dado que la brecha de rendimiento entre los sistemas de IA estadounidenses y chinos se ha reducido drásticamente: de más del 17 % en 2023 a aproximadamente el 2,7 % en 2026. Paralelamente, también se han impuesto nuevas limitaciones para la recepción de inversiones estadounidenses por parte de startups de IA.
Los analistas del sector advierten que esta política conlleva efectos secundarios significativos: dificultades para atraer y retener talento internacional, menor posibilidad de colaboración investigativa global y mayores obstáculos para inversores extranjeros y multinacionales que operan en el ecosistema de IA chino. Estas restricciones representan una escalada notable en la forma en que Pekín trata a la IA del sector privado como un asunto de seguridad nacional, equiparándola a la investigación nuclear o de defensa.