OpenAI, Google, Anthropic y Microsoft piden al Congreso que legisle para exigir la verificación de pedidos de genes sintéticos

Los directores ejecutivos de Google DeepMind, Demis Hassabis; de OpenAI, Sam Altman; de Anthropic, Dario Amodei; y de Microsoft AI, Mustafa Suleyman, entre otros líderes de empresas de inteligencia artificial, firmaron conjuntamente una carta abierta en la que instan al Congreso de Estados Unidos a legislar para obligar a las empresas que venden ADN y ARN sintético a verificar la identidad de sus clientes y el contenido de los pedidos, con el fin de evitar que el material genético se utilice para desarrollar armas biológicas. La carta abierta fue impulsada conjuntamente por el Instituto para el Progreso, una organización no partidista, y la Fundación para la Innovación Estadounidense, de tendencia conservadora, y cuenta con el respaldo del microbiólogo de la Universidad de Stanford, así como de directivos de empresas de síntesis genética como Twist Bioscience y Ansa Biotechnologies, y de múltiples expertos en seguridad nacional. En la misiva se advierte que, con la rápida evolución de la IA, «es una posibilidad real que las barreras de conocimiento que históricamente impedían que los actores malintencionados accedieran a las armas biológicas se reduzcan drásticamente»: las herramientas de IA no solo pueden ayudar a los usuarios a localizar proveedores que no realicen verificaciones, sino que también pueden sugerir cómo modificar los pedidos para eludir los controles existentes.

La seguridad en la industria del ADN sintético no es un tema nuevo, pero la IA está reduciendo drásticamente la barrera técnica. En 2017, investigadores canadienses reconstruyeron el virus de la viruela equina, ya extinto, utilizando ADN comprado por correo por unos 100.000 dólares, y enseguida se advirtió que el mismo método podría emplearse para sintetizar el virus de la viruela humana, estrechamente relacionado. Desde entonces, el costo de la síntesis genética ha disminuido considerablemente. Investigadores de Microsoft publicaron el año pasado un estudio que mostraba que secuencias genéticas peligrosas generadas por herramientas de diseño de proteínas basadas en IA podían eludir la detección de los principales programas de cribado. Actualmente, las directrices emitidas por la administración Biden exigen que las instituciones que reciben fondos federales adquieran genes sintéticos únicamente de proveedores que realicen estas verificaciones. En el Senado de Estados Unidos está pendiente de aprobación un proyecto de ley bipartidista (la Ley Cotton-Klobuchar) que, de ser aprobado, obligaría a todos los proveedores de genes sintéticos que operen en el país a implementar mecanismos de verificación de pedidos y clientes.

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