Según informa Cailian Press, Apple está considerando suspender la venta de la versión básica del MacBook Neo, cuyo precio era de 599 dólares. El motivo es la escasez crítica de chips A18 Pro y el fuerte aumento de los costos de producción. La estrategia de precios bajos del MacBook Neo se basaba en utilizar chips A18 Pro de buena calidad sobrantes del proceso de fabricación del iPhone 16 Pro, lo que reducía considerablemente los costos de materiales. Al agotarse este stock, Apple tuvo que realizar un pedido adicional a TSMC; sin embargo, la capacidad de producción de los procesos avanzados de TSMC ya se encuentra cerca de su límite, por lo que este nuevo pedido requiere pagar una prima mucho mayor. Además, últimas noticias de la cadena de suministro indican que TSMC subirá los precios de sus chips fabricados con proceso de 3 nanómetros en un 15% durante la segunda mitad de este año, y volverá a incrementarlos un 10% el próximo año. Dado que el chip A18 Pro se produce precisamente mediante esta tecnología, esto ejerce una presión doble sobre los ya escasos márgenes de beneficio del MacBook Neo. Se sabe que la capacidad mensual de la planta Fab 18, principal centro de producción de TSMC para este tipo de chips, ha pasado de unas 130.000 unidades a principios de año a entre 160.000 y 175.000 unidades en el segundo trimestre; no obstante, múltiples clientes del sector cloud como NVIDIA, AMD y Google han apostado masivamente por este proceso, por lo que la demanda crece a un ritmo muy superior al de la expansión de la capacidad productiva.
Si Apple decide finalmente retirar esta versión básica del mercado, el precio inicial del MacBook Neo ascendería de forma indirecta a 699 dólares, lo que supone un incremento de más del 16%. Para un producto que se promociona como la opción más asequible de Apple, este cambio tendría un impacto considerable. Asimismo, hay indicios de que Apple evalúa la posibilidad de encargar a Intel parte de la fabricación del chip A27 destinado a la próxima generación del MacBook Neo, con el fin de diversificar su dependencia de TSMC y mitigar los problemas de suministro. De confirmarse, este sería el intento más significativo hasta la fecha por parte de Apple para reducir su dependencia de TSMC en materia de fabricación de semiconductores.