El Departamento de Energía de EE. UU. anunció el martes que ha seleccionado a cinco startups nucleares — Oklo, Standard Nuclear, Shine Technologies, Flibe Energy y Exodys Energy — para iniciar negociaciones avanzadas con el fin de obtener una parte de las aproximadamente 34 toneladas de plutonio de grado armamentístico excedente que el gobierno había identificado previamente para su eliminación. Este material se produjo durante la Guerra Fría para emplearse en armas atómicas; tras la reducción de los arsenales nucleares, EE. UU. lo ha almacenado desde entonces en instalaciones de alta seguridad. En lugar de proceder a su disposición geológica permanente, la administración ahora busca convertirlo en combustible para reactores. El secretario de Energía, Chris Wright, quien anteriormente formó parte del consejo directivo de Oklo antes de renunciar y vender sus acciones al incorporarse al gobierno, afirmó que esta iniciativa forma parte del impulso general para ampliar la energía nuclear nacional. Sam Altman, ex presidente del consejo de Oklo, también dejó ese cargo el año pasado.
Cada una de estas cinco empresas sigue rutas técnicas distintas. El diseño del reactor de Oklo admite tanto combustible de uranio convencional como plutonio; el material gubernamental servirá para alimentar sus primeras unidades comerciales. Su socio británico, Newcleo, proyecta construir en las cercanías una planta de fabricación de combustible mixto de óxido (MOX). Exodys Energy está desarrollando un reactor capaz de funcionar con MOX — una mezcla de uranio y plutonio — mientras que Flibe Energy trabaja en uno alimentado por plutonio y otros subproductos de fisión. No obstante, este enfoque cuenta con detractores: Scott Roecker, vicepresidente de la Nuclear Threat Initiative, manifestó al New York Times que otros países ya intentaron algo similar y terminaron concluyendo que el plutonio destinado a armas supone más riesgos que beneficios. La vida media del plutonio‑239 es de 24 000 años, por lo que su almacenamiento indefinido resulta inviable; además, el transporte y procesamiento de dicho material conllevan implicaciones de seguridad de gran magnitud. Ahora, cada una de las cinco startups deberá ultimar acuerdos con el gobierno respecto al transporte, manejo y protocolos de seguridad antes de que cualquier transferencia pueda llevarse a cabo.