Linus Torvalds, creador del kernel de Linux, declaró recientemente en la Open Source Summit North America organizada por la Linux Foundation que su relación con la IA es «una mezcla de amor y odio». «Desde el punto de vista técnico, realmente me gusta; las herramientas son útiles e interesantes, pero también generan bastantes problemas», afirmó. Explicó que utiliza la IA para generar código en sus «proyectos personales», aunque luego revisa personalmente los resultados a nivel de lenguaje ensamblador: «No solo hay que comprender los prompts, sino también el resultado final, pues eso es lo que realmente se ejecuta». Ante quienes aseguran que ciertos repositorios están «escritos al 100 % por IA», Torvalds mostró claras dudas, insistiendo en que «la IA es una excelente herramienta, pero nada más que eso».
En su intervención, Torvalds propuso además una nueva norma sobre la IA y la seguridad: si alguien descubre una vulnerabilidad mediante IA, esta debe considerarse información pública, «pues si tú la hallas con IA, otros 100 individuos también lo harán». Esta idea implica que la detección automatizada de fallos acortará drásticamente el periodo entre el hallazgo y la divulgación, exigiendo mayor rapidez en las respuestas de seguridad. Asimismo, valoró un efecto positivo de la IA: su auge ha impulsado a NVIDIA a contribuir más activamente al kernel de Linux, un cambio que celebra. Finalmente, considera que uno de los usos más prometedores de la IA será despertar el interés de los jóvenes desarrolladores por la programación.